Naturaleza Sana

Mandalas

Una buena técnica
para el estrés.

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Cada vez son más las personas, adultos y niños, que asisten a consultas médicas y psicológicas con problemas de estrés, depresión, hiperactividad. No pueden estarse quietos, no se concentran o simplemente no se encuentran bien. Una manera de serenar es coger lápiz y papel y empezar a pintar. Basándonos en este “secreto”, podemos poner en práctica los mandalas. El mandala tiene su origen en La India y su nombre significa “círculo sagrado”, pasando a representar su característica básica. Es un símbolo de sanación, totalidad, unión. Para los budistas, su función es la de la meditación, y desde el punto de vista espiritual, es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente de quien medita en ellos. Dibujar o pintar mandalas es una terapia que se está usando cada día más. Puede variar en color y diseño, pero básicamente se conforma de un centro y cuatro puntos cardinales.

¿Para qué son útiles?

Son muchos los beneficios que podemos tomar de un mandala, lo mínimo que pueden hacer por nosotros es ayudarnos a centrarnos cuando sufrimos de alguna alteración nerviosa, nos ayudan a relajarnos y a encontrar la paz en medio de los problemas. Los orientales los usan para la concentración y otras tantas disciplinas. Los mandalas son útiles para la concentración, activación de la energía positiva, energetización de lugares, meditación, expandir la capacidad de la mente y la memoria. Aumentan la creatividad, disminuyen las pulsaciones del corazón y la presión arterial. Dentro de una casa, mejoran la captación de energía y crean un ambiente de armonía y balance. En un negocio atraen la abundancia, y para la salud, nos protegerán de las energías negativas del entorno.

 

Pintar un mandala.

Si queremos construir nosotros el mandala, sólo tenemos que tener en cuenta su esquema básico: un círculo y los cuatro puntos cardinales. Obviamente esto no es una regla estricta, puede que la base sea un triángulo o un cuadrado. A partir de ahí, empezaremos a diseñar y esto ¡es cuestión de creatividad! Aprovecha para no pensar en nada más que en el dibujo, en las formas y colores. Busca un lugar tranquilo, y observa tu mandala, concéntrate en él. Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia dentro. Decide la dirección en que vas a pintarlo y trata de mantenerla. Al elegir los colores puedes hacerlo de manera intuitiva, y así descifrar tu estado de ánimo.

Un mandala siempre va a ser positivo sea cual sea su color:

Rojo: Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira y odio. Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y la seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás.
Naranja: Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, afán de prestigio, frivolidad, fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos l,os retos para la evolución de la persona. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos.
Amarillo: Es la luz, el sol, entendimiento, liberación, fantasía, envidia, superficialidad. Ayuda a liberar los miedos internos. Permite manejar las desilusiones, todo lo que afecta emocionalmente.
Verde: Equilibrio, esperanza, voluntad, curación, bienestar, falta de sinceridad. Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente. Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás. Es el filtro del equilibro en todo el cuerpo.
Azul: Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, ingenuidad, vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona.
Indigo: Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Fomenta el control mental y expande los canales de recepción.
Violeta: Mística, magia, espiritualidad, inspiración, pena, melancolía. Expande el poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad. Ayuda a no ser extremista.
Rosa: Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, autovaloración. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa y los celos.

Los niños y los mandalas.

Tenemos muchas maneras de que nuestras emociones salgan al exterior y los niños, también necesitan expresar lo que sucede. Unos lloran, otros gritan y otros no pueden estarse quietos.

Para conseguir un estado de armonía con nosotros y los que nos rodean, los mandalas son una excelente opción tengamos la edad que tengamos. El hecho de pintar mandalas a corta edad está relacionado con un mejor desarrollo en tres campos: emocional, cognitivo y conductual. Los estímulos que recibe el pequeño al hacer esta actividad son variadas:

• Fomenta la atención y la concentración.
• Favorece la psicomotricidad fina en los dedos.
• Reduce el estrés y la ansiedad.
• Ayuda a desarrollar la paciencia, perseverancia y constancia.
• Adquisición de conocimientos sobre las formas geométricas.
• Aportan bienestar, aumentan la creatividad y la imaginación, posibilitan que combie colores y figuras.
• Aumenta la autoestima y estimulan el sentido por lo estético.

Si los niños pintasen mandalas de manera periódica, se evitarían muchas peleas, discusiones y comportamientos poco adecuados.
Un mandala no es simplemente un regalo bonito o una pieza de decoración en tu casa. Sentirás como a través de estas formas coloridas encuentras la calma en medio del vendaval.

Y tú, ¿te atreves a probar los beneficios del mandala?

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